La degeneración macular relacionada a la edad se divide en dos fases. La fase seca
y la fase húmeda. La fase seca se caracteriza por la aparición de lesiones puntiformes amarillentas en la mácula, conocidas como drusas.
En casi todos los pacientes, las drusas son asintomáticas. La mayoría de los pacientes permanecen en esta fase de la enfermedad sin evolucionar a las otras etapas.
En un porcentaje pequeño de los pacientes (menor al 5%), se desarrolla la fase atrófica de la enfermedad, en la cual las células de la retina central se atrofian y pierden su función. Aunque esta fase (llamada atrofia geográfica) sigue considerándose como fase seca, si se asocia a una disminución importante de la visión en el centro del campo visual.
En un porcentaje un poco mayor de los pacientes (10%-20%) se desarrolla la fase húmeda de la enfermedad. Esta fase se caracteriza por aparición de una red de arterias y venas anormales debajo de la retina, llamada neovascularización macular ó membrana neovascular.
Esta neovascularización se asocia a la fuga de líquido y de sangre hacia el tejido retiniano, lo cual causa disminución importante de la visión en el centro del campo visual.
El diagnóstico de esta enfermedad se realiza mediante una exploración oftalmológica realizada por un especialista en retina.
Puede también ser necesario realizar una angiografía de la retina (estudio en el que se inyecta en una vena del brazo un colorante llamado fluoresceína, y posteriormente se toman fotografías con flash del fondo de ojo) y una tomografía de coherencia óptica (OCT) de la mácula.
También existen otros estudios complementarios como angio-OCT, autofluorescencia, entre otros.
La degeneración macular relacionada a la edad en fase seca no tiene tratamiento por el momento. La única opción disponible es el consumo de suplementos alimenticios que sean ricos en antioxidantes y en luteína y zeaxantina. Sin embargo, estos suplementos sólo sirven para disminuir el riesgo de pasar a las fases avanzadas de la enfermedad, pero no la curan.
La degeneración macular relacionada a la edad en fase húmeda se trata con la inyección dentro del ojo de medicamentos conocidos como antiangiogénicos. Estos medicamentos inhiben el crecimiento de los vasos sanguíneos que forman la neovascularización coroidea, reduciendo así la fuga de líquido y mejorando la visión.
Este tratamiento tiene un 95% de probabilidad de detener la enfermedad para evitar mayor pérdida visual, y un 45% de probabilidad de que se recuperen por lo menos 3 líneas de visión.
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